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Hardmaniacos

Un usuario lleva tres años torturando 284 microSD: 133 PB escritos y 177 tarjetas fallidas

23/08/2026
Prueba de durabilidad de 284 tarjetas microSD durante tres años con más de 133 petabytes escritos
Las tarjetas microSD parecen simples, pero detrás de unos pocos milímetros de plástico hay memoria flash, un controlador y una electrónica que deben soportar miles de operaciones de escritura. Un usuario ha decidido comprobar hasta dónde pueden llegar sometiendo cientos de unidades a pruebas de resistencia continuas durante tres años.

El proyecto, conocido como The Great MicroSD Card Survey y desarrollado por Matt Cole —usuario mikaey00 en Reddit—, cuenta actualmente con 351 tarjetas de 111 modelos y 52 marcas. De ellas, 177 han sido probadas hasta alcanzar el punto de fallo, otras 107 siguen sometidas a las pruebas y 67 todavía esperan turno. En conjunto, el banco de pruebas ha superado ya los 133 petabytes de datos escritos y 4,6 millones de ciclos de programación, verificación y borrado.

Índice

284 microSD ya han pasado o están pasando por las pruebas

La cifra de 284 tarjetas necesita una pequeña aclaración. No significa que las 284 hayan muerto: corresponde a sumar las 177 unidades que ya han sido llevadas hasta el fallo y las 107 que continúan actualmente en funcionamiento dentro del experimento.

El autor considera que una tarjeta ha fallado cuando deja de funcionar por completo, pasa permanentemente a modo de solo lectura o cuando al menos el 50 % de sus sectores acumula fallos de verificación.

La colección incluye tarjetas de consumo, modelos High Endurance, unidades industriales, marcas conocidas, fabricantes pequeños y también tarjetas falsas o con capacidad manipulada.

Banco de pruebas con múltiples lectores sometiendo tarjetas microSD a pruebas de escritura continua

El montaje lleva funcionando durante años con múltiples lectores y equipos escribiendo datos de manera prácticamente continua. Es una carga extremadamente superior a la que tendría una microSD utilizada normalmente para guardar fotografías en un smartphone, por lo que los resultados deben entenderse como una prueba acelerada de resistencia, no como una predicción directa de cuántos años durará cada tarjeta en un móvil.

Más de 133 petabytes escritos para llevarlas al límite

La escala del experimento es probablemente su parte más espectacular. Cole afirma haber escrito más de 133 PB entre todas las tarjetas que han participado hasta ahora y haber completado más de 4,6 millones de ciclos de su proceso de programación, verificación y borrado.

En las tarjetas de consumo, la media actual se encuentra alrededor de 10.000 ciclos de este test. Los modelos comercializados como High Endurance rondan los 14.000, mientras que las tarjetas industriales se sitúan en una categoría completamente diferente, con una media provisional próxima a los 122.000 ciclos.

Tipo de microSDResultado medio actual en el experimento
ConsumoUnos 10.000 ciclos de programación/verificación/borrado
High EnduranceUnos 14.000 ciclos
IndustrialUnos 122.000 ciclos

Las cifras no deben confundirse necesariamente con los ciclos P/E especificados internamente para las celdas NAND, ya que corresponden al procedimiento y métricas utilizadas por el propio banco de pruebas.

PNY y Kingston destacan entre las tarjetas de consumo

Al separar las unidades de consumo de las gamas especiales, PNY ocupa el primer puesto de la clasificación personal del autor. Sus diez tarjetas de consumo probadas o en prueba acumulan una media aproximada de 643 días y 15.700 ciclos, con unos 11,5 PB escritos en conjunto.

Kingston aparece inmediatamente después. Sus doce unidades de consumo alcanzan por ahora una media de 694 días y aproximadamente 23.500 ciclos, aunque los resultados varían mucho entre modelos: las tres Canvas Go! Plus SDCG3 probadas terminaron fallando, mientras que otras versiones siguen funcionando.

Esto es precisamente uno de los aprendizajes más interesantes del experimento: la marca por sí sola no garantiza el comportamiento de todos sus modelos.

También obtienen buenos resultados Delkin Devices, Lexar y Samsung, mientras que las cuatro Amazon Basics de 64 GB que participan en el experimento continúan funcionando después de una media de unos 788 días y 16.600 ciclos.

Comparación de resultados de durabilidad entre distintas marcas y modelos de tarjetas microSD

En Hardmaniacos ya hemos probado diferentes generaciones de este tipo de almacenamiento. Si estás buscando una tarjeta para un uso convencional, puedes consultar también nuestros consejos para elegir una tarjeta de memoria según el dispositivo.

SanDisk es una de las grandes sorpresas del experimento

El resultado que más llama la atención afecta a SanDisk. Es la marca con mayor representación dentro de la categoría de consumo del proyecto: el autor dispone de 28 unidades que ya están o han estado en prueba y otras cuatro esperando turno.

De esas 28, solo cinco continuaban funcionando en la actualización publicada por Cole, y una de ellas se encontraba ya próxima al fallo. Su media se sitúa en unos 384 días y 9.404 ciclos dentro de este banco de pruebas.

El investigador lleva tiempo llamando la atención sobre otro comportamiento que le preocupa especialmente. En varios incidentes, tarjetas SanDisk dejaron de funcionar después de eventos de alimentación que otras unidades conectadas al mismo entorno superaron: conectar otro lector al mismo hub USB, un corte eléctrico o incluso apagar correctamente un equipo y volver a encenderlo.

Cole documentó estos casos en una carta abierta a SanDisk publicada en mayo de 2026. Esto no permite concluir que todas las tarjetas de la marca tengan el mismo problema, pero sí constituye un patrón suficientemente repetido dentro de su muestra concreta como para que el autor lo destaque.

Las marcas económicas muestran algunos de los peores resultados

En la parte inferior de la clasificación de tarjetas de consumo aparecen varios modelos con resultados claramente inferiores.

Las cuatro onn. de 32 GB utilizadas por Cole duraron una media de apenas 40 días y unos 1.400 ciclos. Tres ADATA Premier de 32 GB alcanzaron aproximadamente 2.350 ciclos, mientras que las Gigastone probadas registraron una media cercana a 4.845 ciclos antes del fallo.

Silicon Power tampoco sale especialmente bien parada en esta muestra: ninguna de las nueve unidades de consumo mencionadas por el autor alcanzó los 4.000 ciclos.

Estos datos refuerzan otra conclusión importante: una microSD puede parecer un componente intercambiable, pero la resistencia de la memoria y del controlador puede variar enormemente entre modelos.

Las microSD industriales juegan en otra liga

Las tarjetas industriales son mucho más caras y están mucho menos representadas en el experimento, con solo 15 unidades hasta ahora. Por ello, la comparación estadística debe tomarse con cautela.

Aun así, la diferencia es enorme. El promedio actual de esta categoría se sitúa alrededor de 122.000 ciclos. Tres Kingston Industrial de 8 GB han alcanzado una media aproximada de 141.600 ciclos, aunque dos ya han fallado y una continúa funcionando.

El resultado ayuda a explicar por qué existen tarjetas específicamente diseñadas para sistemas industriales, grabación continua, dispositivos embebidos o aplicaciones donde un fallo del almacenamiento puede resultar especialmente problemático.

¿Demuestra esto por qué desapareció la microSD de muchos móviles?

No exactamente. El experimento no investiga las decisiones internas de los fabricantes de smartphones, por lo que no puede demostrar que la fiabilidad sea la causa por la que numerosos móviles de gama alta dejaron de incorporar ranuras microSD.

Sí pone de manifiesto uno de los problemas técnicos del almacenamiento extraíble: el fabricante del teléfono no controla qué tarjeta instalará el usuario, su calidad, su autenticidad, su rendimiento ni su estado de desgaste.

Una tarjeta lenta o deteriorada puede provocar problemas de rendimiento, errores de lectura o pérdida de datos que el usuario termine asociando al propio teléfono. El almacenamiento interno elimina gran parte de esa variabilidad y permite al fabricante diseñar el dispositivo alrededor de una solución de almacenamiento concreta.

Eso no significa que eliminar la ranura sea necesariamente mejor para el usuario. Una microSD sigue ofreciendo ventajas evidentes: ampliación económica de capacidad, almacenamiento extraíble y facilidad para trasladar grandes cantidades de datos.

La gran lección: no todas las microSD son iguales

Quizás esa sea la conclusión más útil del proyecto. No existe simplemente una división entre tarjetas buenas y malas según el logotipo impreso en ellas. Hay diferencias importantes entre gamas, generaciones e incluso modelos de un mismo fabricante.

El propio Cole reconoce que su clasificación tiene limitaciones: los tamaños de muestra son diferentes, muchas tarjetas todavía no han fallado y algunos modelos cuentan con solo unas pocas unidades. Su ranking de marcas tampoco pretende ser un estudio científico controlado.

Pero tres años de funcionamiento, cientos de tarjetas y más de 133 PB escritos proporcionan algo difícil de obtener en una review convencional: una enorme cantidad de datos sobre cómo envejece el almacenamiento microSD cuando se somete a escritura continua.

Para usos donde los datos sean importantes, la conclusión práctica sigue siendo la misma independientemente de la marca: utilizar almacenamiento adecuado para la carga prevista y no confiar nunca en una única tarjeta como única copia de información importante.

Fuentes: actualización de The Great MicroSD Card Survey en Reddit, The Great MicroSD Card Survey de Matt Cole y carta abierta de Matt Cole sobre sus resultados con SanDisk.